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¿Tienes un examen mañana? Por qué descansar puede ser tu mejor estrategia

Quedan 24 horas para el examen de tu oposición. ¿Qué haces? ¿Aprovechas para estudiar hasta el último minuto o cierras los apuntes y descansas?

Después de meses preparando una oposición, puede resultar difícil aceptar que ha llegado el momento de dejar de estudiar. Siempre queda algún artículo que repasar, un plazo que no recuerdas con seguridad o un tema al que te gustaría darle una última vuelta.

Pero hay algo que conviene tener claro: estudiar más horas no siempre significa llegar mejor preparado al examen.

De hecho, si has seguido una planificación adecuada, descansar el día anterior puede ser una de las mejores decisiones que tomes durante toda tu preparación. Te explicamos por qué.

1. Lo que no has aprendido en meses difícilmente lo aprenderás en unas horas

Piénsalo. Llevas semanas o meses estudiando, repasando leyes, memorizando conceptos y haciendo cientos de preguntas tipo test. Has dedicado muchísimo tiempo a preparar este momento.

¿Realmente crees que estudiar durante diez horas más va a cambiar radicalmente tu preparación?

Es posible que consigas recordar algún dato concreto, pero también puedes acabar agotado, confundiendo conceptos o descubriendo contenidos que no recordabas y que aumenten tu inseguridad.

El día anterior no debería servir para intentar compensar lo que no has estudiado durante los meses anteriores.

Por eso es importante organizar los repasos con antelación y procurar que la última jornada no se convierta en una carrera desesperada por abarcar todo el temario.

2. Tu cerebro también necesita descansar

Preparar una oposición exige un esfuerzo mental considerable. Durante semanas has tenido que mantener la concentración, comprender información, memorizar datos y recuperar conocimientos una y otra vez. Y todo ese esfuerzo genera cansancio.

El descanso y, especialmente, dormir adecuadamente son importantes para los procesos de memoria, atención y aprendizaje.

Cuando llegas a un examen después de dormir poco o de una jornada de estudio agotadora, puedes tener más dificultades para mantener la concentración y procesar correctamente las preguntas. Esto es especialmente importante en los exámenes tipo test, donde una palabra puede cambiar completamente el significado de una alternativa.

No basta con saber la respuesta. También necesitas estar en condiciones de reconocerla.

3. Repasar a última hora puede aumentar tu inseguridad

Seguro que alguna vez te ha ocurrido. Abres un tema que creías dominar, encuentras un artículo que no recuerdas perfectamente y empiezas a preocuparte. Buscas otro apartado para comprobarlo y descubres una excepción que también habías olvidado. En pocos minutos has pasado de sentirte preparado a pensar que no sabes nada.

Sin embargo, esa sensación no significa necesariamente que hayas olvidado todo lo estudiado. Puede aparecer simplemente porque estás intentando comprobar demasiada información en muy poco tiempo.

El problema es que, a pocas horas del examen, esa inseguridad puede resultar especialmente incómoda.

Por eso, si los repasos de última hora te generan más dudas que tranquilidad, probablemente sea mejor cerrar los apuntes.

4. Llegar descansado también forma parte de la preparación

Cuando hablamos de preparar una oposición, solemos pensar en estudiar temas, hacer esquemas, memorizar leyes y resolver simulacros, pero hay otro aspecto que no deberíamos olvidar: llegar al examen en buenas condiciones físicas y mentales.

Durante la prueba tendrás que leer con atención, gestionar el tiempo, distinguir alternativas similares, recordar información y tomar decisiones cuando aparezcan preguntas difíciles. Todo ello requiere concentración.

No puedes controlar qué preguntas van a aparecer, pero sí puedes intentar llegar descansado y evitar una noche de estudio innecesaria.

El descanso no sustituye al estudio, pero puede ayudarte a aprovechar mejor todo lo que has aprendido.

5. Dormir bien es más útil que estudiar hasta la madrugada

Uno de los peores errores que puedes cometer es sacrificar horas de sueño para continuar repasando.

Es comprensible que quieras aprovechar hasta el último minuto, especialmente si tienes la sensación de que todavía quedan contenidos por dominar, pero dormir es fundamental para el funcionamiento de la memoria y la atención.

Además, intentar acostarte después de una sesión de estudio especialmente intensa puede dificultar que desconectes.

Lo recomendable es mantener unos horarios razonables, evitar cambios bruscos en tus rutinas y procurar dormir lo suficiente.

Y si los nervios hacen que esa noche descanses peor de lo habitual, tampoco debes interpretar automáticamente que el examen va a salir mal.

Lo importante es no añadir voluntariamente más cansancio al que ya puede provocar la tensión del examen.

6. No te compares con quienes estudian hasta el último minuto

Siempre habrá alguien que diga que va a estudiar hasta la madrugada, que está repasando toda la legislación o que todavía tiene tiempo para hacer otro simulacro. Y también habrá quien llegue a la puerta del examen con los apuntes en la mano.

No significa que tú tengas que hacer lo mismo.

Cada opositor tiene sus propios hábitos, pero lo que hacen los demás no debería determinar tu estrategia.

Si has decidido descansar, no cambies de opinión porque veas a otras personas estudiando.

Tampoco necesitas participar en conversaciones de última hora sobre artículos, plazos o posibles preguntas.

A veces, la mejor manera de llegar tranquilo al examen es dejar de comprobar constantemente cuánto sabes y cuánto saben los demás.

7. ¿Qué deberías hacer el día anterior al examen?

Si has terminado tus repasos, nuestra recomendación es sencilla: dedica el día a actividades que te permitan desconectar y llegar en buenas condiciones al examen.

Puedes salir a pasear, hacer algo de ejercicio suave si forma parte de tu rutina, quedar tranquilamente con alguien, escuchar música, leer por placer o disfrutar de alguna actividad que te resulte agradable.

También es un buen momento para preparar todo lo necesario: comprobar el lugar y la hora del examen, revisar las instrucciones oficiales, organizar el desplazamiento y dejar lista la documentación y el material permitido.

Evita los planes que puedan hacer que termines el día excesivamente cansado y procura mantener tus horarios habituales.

No necesitas hacer nada extraordinario. Se trata de tener un día tranquilo, sin la presión de seguir estudiando.

8. ¿Y si necesito repasar algo para quedarme tranquilo?

Aunque recomendamos planificar la preparación para poder descansar el día anterior, también hay que ser realistas.

Hay opositores a quienes consultar brevemente un esquema o revisar unos pocos conceptos les proporciona tranquilidad. Si es tu caso, un repaso corto de material conocido no tiene por qué ser perjudicial.

Lo importante es que no se convierta en una sesión interminable de estudio ni te lleve a intentar aprender contenidos nuevos.

No existe una regla científica que establezca que estudiar el día anterior sea siempre malo. Lo que sí sabemos es que el descanso adecuado y el sueño son importantes para el rendimiento cognitivo.

Por eso, nuestra recomendación es que organices tu preparación para no necesitar estudiar durante las últimas 24 horas.

9. La mejor forma de descansar el día anterior es haberlo planificado

Hay algo fundamental: para poder cerrar los apuntes con tranquilidad, necesitas haber organizado bien tu preparación.

Si quieres reservar el día anterior para descansar, debes tenerlo en cuenta desde el principio.

No planifiques terminar el temario justo la noche antes del examen. Reserva tiempo para los repasos, los simulacros y la revisión de los errores más frecuentes.

Intenta que los últimos días estén destinados a consolidar lo aprendido y no a incorporar grandes cantidades de contenido nuevo. De esta manera, cuando llegue el día anterior, podrás dejar de estudiar sin sentir que estás abandonando tu preparación.

Descansar también puede formar parte de una buena planificación.

10. El día del examen no empieza cuando te entregan las preguntas

Tu rendimiento no depende únicamente de los conocimientos que hayas adquirido, también influyen las condiciones en las que llegas a la prueba.

Si has dormido razonablemente bien, has preparado todo con antelación y llegas con tiempo suficiente, habrás evitado varias fuentes de estrés innecesario.

En cambio, estudiar hasta la madrugada, salir con prisas o descubrir a última hora que has olvidado algo importante puede complicar una jornada que ya tiene suficiente tensión.

El objetivo es que, cuando te entreguen el examen, puedas concentrarte en lo verdaderamente importante: leer, pensar y responder.

Entonces, ¿es mejor no estudiar nada el día anterior?

Nuestra recomendación general es que sí: siempre que tu preparación lo permita, reserva el día anterior al examen para descansar.

No porque repasar unas páginas vaya a hacerte suspender, ni porque exista una fórmula universal válida para todos los opositores.

Sino porque, después de una preparación prolongada, puede ser más beneficioso llegar descansado que intentar aprovechar unas últimas horas de estudio a costa del sueño, la tranquilidad o la concentración.

Has tenido semanas y meses para aprender el temario. El último día no tiene por qué ser una continuación de esa carrera.

El último consejo antes de tu oposición

Cuando llegue el día anterior al examen, recuerda todo el trabajo que has realizado.

Las horas de estudio, los repasos, los simulacros, los errores que has corregido y los temas que has conseguido dominar. Todo eso forma parte de tu preparación.

No necesitas intentar demostrarte en las últimas horas que te lo sabes absolutamente todo.

Es el momento de preparar tu documentación, organizar el desplazamiento, descansar y confiar en el trabajo realizado, sin olvidar que ningún método garantiza por sí solo el resultado.

Porque una oposición no se aprueba por estudiar hasta el último minuto, sino por demostrar los conocimientos adquiridos cuando llega el examen.

Y para hacerlo, además de estudiar, necesitas estar en condiciones de rendir.

El día anterior, cierra los apuntes. Ya has trabajado mucho para llegar hasta aquí. Ahora toca descansar.

 

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