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Las palabras trampa que debes detectar en un examen tipo test

Lees una pregunta. Conoces el contenido. Ves una respuesta que te resulta familiar y la marcas casi automáticamente. Error. Había una palabra en el enunciado que lo cambiaba todo.

En los exámenes tipo test de una oposición, especialmente cuando incluyen normativa, una sola palabra puede convertir una respuesta aparentemente correcta en incorrecta. “No”, “excepto”, “siempre”, “únicamente”, “podrá”, “deberá”… Son términos pequeños, pero pueden tener un enorme peso en la respuesta.

Aprender a detectarlos puede evitarte más de un fallo. Estas son algunas de las palabras y expresiones ante las que deberías prestar especial atención.

 

NO, INCORRECTA y FALSA

Empezamos por una de las trampas más habituales: “Señale la respuesta que NO es correcta”. Lees las opciones, encuentras rápidamente una afirmación correcta, la marcas y acabas de fallar precisamente porque era correcta.

Cuando el enunciado contiene una negación, nuestro cerebro puede pasarla por alto si estamos leyendo demasiado rápido. Por eso, ante palabras como NO, INCORRECTA, FALSA, NO corresponde o NO pertenece, haz una pequeña parada. Puedes incluso rodearlas o subrayarlas en el examen, si las instrucciones permiten realizar anotaciones en el cuadernillo. Tu objetivo es recordarte: “Aquí estoy buscando la incorrecta”.

EXCEPTO

Otra de las grandes clásicas. Imagina una pregunta formulada así: “Todas las siguientes son funciones del órgano X, EXCEPTO:”. Tres alternativas serán funciones y una no.

Si lees deprisa y tu cerebro se queda únicamente con “funciones del órgano X”, es muy fácil marcar precisamente una de las respuestas correctas. Cada vez que aparezca EXCEPTO, puedes reformular mentalmente la pregunta: “¿Cuál de estas NO pertenece?”. Puede parecer un detalle insignificante, pero hacerlo ayuda a evitar errores de lectura.

 

SIEMPRE y NUNCA

Estas dos palabras merecen atención porque expresan afirmaciones absolutas. Que una alternativa contenga “siempre” o “nunca” no significa que tenga que ser necesariamente falsa, pero sí que deberías comprobarla con especial cuidado.

Pregúntate: ¿realmente no existe ninguna excepción? Si recuerdas una excepción prevista en el contenido estudiado, una afirmación formulada con “siempre” puede dejar de ser correcta.

Ahora bien, tampoco caigas en el truco de pensar que una respuesta es falsa simplemente porque contiene “siempre” o “nunca”. No existen palabras mágicas para acertar un examen. Lo que debes hacer es comprobar si la afirmación coincide realmente con lo que has estudiado.

ÚNICAMENTE, SOLO y EXCLUSIVAMENTE

Estas palabras tienen algo en común: limitan el significado de la frase. No es lo mismo afirmar que “esta competencia corresponde a…” que decir que “esta competencia corresponde exclusivamente a…”.

La segunda formulación está descartando cualquier otra posibilidad. En una pregunta tipo test, esa pequeña diferencia puede ser decisiva. Cuando encuentres palabras como únicamente, solo o exclusivamente, pregúntate si el contenido que has estudiado establece realmente esa exclusividad.

 

PODRÁ y DEBERÁ

Esta diferencia es especialmente importante cuando el examen incluye legislación. “Podrá” y “deberá” no significan lo mismo. Una expresión establece una posibilidad o facultad y la otra introduce una obligación.

Imagina que recuerdas perfectamente una frase de una ley, pero una alternativa sustituye “podrá acordar” por “deberá acordar”. A primera vista la respuesta te resultará tremendamente familiar porque prácticamente toda la frase coincide con lo que has estudiado. Sin embargo, el cambio del verbo puede modificar su significado.

Lo mismo sucede con PUEDE y DEBE. En los distractores de un test es relativamente sencillo cambiar únicamente el verbo y mantener intacto todo lo demás. Precisamente por eso debes leer la frase completa y no limitarte a reconocer sus palabras principales.

 

Y / O

Dos letras pueden cambiar una respuesta. No es lo mismo “A y B” que “A o B”. En el primer caso se están acumulando elementos o condiciones, mientras que en el segundo se plantean alternativas.

Cuando llevas meses estudiando y has leído una frase muchas veces, tu cerebro puede reconocer el conjunto y no detectar que se ha sustituido una conjunción. Por eso las preguntas basadas en la literalidad de una norma requieren una lectura especialmente precisa.

 

ANTES, DESPUÉS, PREVIO y POSTERIOR

El orden también importa. Una actuación que debe realizarse antes de otra no puede convertirse sin más en una actuación posterior.

Presta especial atención a expresiones como previamente, con carácter previo, posteriormente, antes de, después de o una vez que. Son especialmente importantes en procedimientos compuestos por distintas fases.

Puedes conocer perfectamente qué actuaciones forman parte de un procedimiento y, aun así, fallar una pregunta porque no recuerdas correctamente el orden en el que deben realizarse.

 

MÁXIMO y MÍNIMO

Otra pareja especialmente peligrosa. No es lo mismo hablar de “un plazo máximo de…” que de “un plazo mínimo de…”. Tampoco significa lo mismo “al menos” que “como máximo”.

Cuando una pregunta incluye cifras, no centres toda tu atención en recordar el número. Comprueba también qué representa esa cifra. Puedes recordar perfectamente que el plazo es de 10 días y aun así fallar porque la alternativa ha cambiado “máximo” por “mínimo”.

 

HASTA, DESDE y DENTRO DE

Los plazos son terreno fértil para las preguntas tipo test y el distractor no siempre consiste en cambiar la cifra. En ocasiones se mantiene exactamente el mismo número y se modifica únicamente la expresión que lo acompaña.

Por eso debes prestar atención a términos como desde, hasta, dentro de, a partir de, antes de o en el plazo máximo de. Cuando estudies normativa, intenta no memorizar números aislados. Relaciona el plazo con la actuación correspondiente y, cuando proceda, con el momento desde el que debe computarse.

CON CARÁCTER GENERAL

Esta expresión debería activar una pequeña señal de alerta. Si una norma establece algo “con carácter general”, puede significar que esa regla convive con determinadas excepciones.

Si en el examen encuentras una alternativa que reproduce aparentemente lo que has estudiado pero elimina esa expresión y presenta la regla como absoluta, comprueba cuidadosamente si el significado continúa siendo correcto.

A veces, eliminar tres palabras cambia el alcance de toda una afirmación.

SALVO

Pequeña palabra, gran importancia. “Salvo que…” introduce una excepción a una regla. En preguntas largas es fácil quedarse con la regla principal y pasar demasiado rápido por aquello que viene después.

Cuando veas expresiones como SALVO, EXCEPTO, A EXCEPCIÓN DE o SALVO QUE, detente unos segundos. La excepción puede ser precisamente lo que determine cuál es la respuesta correcta.

 

Lo que debes saber

1. Cuidado: no existen palabras mágicas para acertar un test

Llegados a este punto hay algo importante que debes tener claro. Estas palabras no son trucos para adivinar respuestas.

No puedes pensar: “Pone siempre, entonces es falsa”, “la opción más larga será la correcta” o “estas dos respuestas se parecen mucho, así que una de ellas tiene que ser la buena”. Ese tipo de estrategias pueden hacerte cometer todavía más errores.

Las palabras que hemos visto sirven para algo diferente: obligarte a leer con precisión. La respuesta correcta debe salir de tus conocimientos, no de intentar adivinar cómo ha construido la pregunta quien ha elaborado el examen.

2. Entrena tu radar de palabras trampa

Cuando practiques con preguntas tipo test, acostúmbrate a hacer una comprobación rápida antes de responder. Busca si en el enunciado o en las alternativas aparecen palabras como NO, EXCEPTO, INCORRECTA, SIEMPRE, NUNCA, ÚNICAMENTE, EXCLUSIVAMENTE, PODRÁ, DEBERÁ, ANTES, DESPUÉS, MÁXIMO, MÍNIMO, DESDE, HASTA, SALVO o CON CARÁCTER GENERAL.

No significa que todas las preguntas que contengan estas expresiones sean difíciles. Significa que merecen una lectura especialmente cuidadosa.

Haz ahora una pequeña prueba. Lee rápidamente esta pregunta: “¿Cuál de las siguientes afirmaciones NO es incorrecta?”. ¿Has tenido que volver a leerla?

Ese es precisamente el problema. En un examen, las prisas, los nervios y el cansancio pueden hacer que interpretemos mal incluso una pregunta cuyo contenido conocemos perfectamente.

3. Una última regla para el día del examen

Cuando una pregunta te parezca demasiado fácil porque has reconocido inmediatamente la respuesta, no corras. Vuelve al enunciado, busca las palabras que puedan modificar su significado y lee todas las alternativas antes de marcar.

Solo necesitas unos segundos y esos segundos pueden evitar que pierdas puntos en una pregunta que realmente sabías.

Porque en un examen tipo test no siempre falla quien menos ha estudiado. A veces falla quien leyó demasiado rápido.

Entrena tus conocimientos, pero entrena también tu forma de leer las preguntas.

 

 

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